Nunca le dijo (parte III)
El esposo estaba tan triste y le sostenía las manos porque entendía que ella tenía razón.
Ella lo miraba con ojos de tristeza mientras él no quería levantar la cabeza, porque su corazón no tenía las fuerzas para mirarla a los ojos sabiendo que tuvo la oportunidad cuando bailaron en aquel verano del año 1983 y solo pensaba en que, si él pudiera cambiar las palabras de aquel día mientras bailaban, de “no quiero que este momento acabe” por “te amo”, lo hubiera hecho. Sin embargo, el problema no era solo esto.
Mientras ella continuaba en silencio, él le dijo con una voz muy baja y el corazón roto: “Continúa, por favor”. Ella le dijo: “Lo segundo es que agradezco el que seas atento con tus hijos y siempre has estado pendiente de ellos, pero no sé qué te ha cambiado, no puedo decir si es el trabajo, algún amigo o falta de cariño, pero creo que no puede ser falta de cariño porque siempre te he dado todo mi amor y te lo he demostrado con toda sinceridad desde que éramos novios, pero de verdad no sé cómo has sido tan descuidado y no te has dado cuenta de que estoy muriendo”.
Cuando escuchó esto, la miró directamente a los ojos y lloró de tal manera que
sus lágrimas parecían aquellas lluvias que caen en el Caribe. Él no la dejó
continuar y se lanzó sobre su rostro y la besaba mientras su corazón se moría
por no darse cuenta de que, estando con ella todos los días, ella estaba
muriendo y él no lo notaba.
Luego de un tiempo de solo lágrimas, él le preguntó: “¿Qué es lo que
tienes?”. Ella le dijo: “Tengo cáncer y es terminal”. Cuando él escuchó la
palabra “cáncer”, su corazón se detuvo mientras nuevamente se lanzó sobre ella
y le dijo: “Amor, perdón por no darme cuenta de tu condición, perdón por simplemente
decirte te quiero, perdóname. Amor, te amo, y eres lo mejor que me ha pasado”.
Había pasado más de una semana luego de ellos hablar y ambos dijeron: “Tenemos que buscar la manera de decirles a nuestros hijos lo que está pasando con mi salud”. Buscaron la manera de decirles, ellos estaban tristes y lloraron juntos recostados a sus piernas y pegados a sus pechos y le decían: “Mami estamos contigo, sabes que cuentas con nosotros y vamos a salir de esto”. Ella solo sonreía porque conocía su condición.
El esposo abrazó a toda la familia y
les dijo: “Mis hijos, expresen siempre lo que sienten con palabras que salgan
de su corazón, hoy la vida nos da la oportunidad de estar en familia y no
sabemos si es por última vez, pero lo que sí sé es que tenemos que aprovechar
el hoy no esperando el mañana, porque a nuestros seres queridos los tenemos
ahora, dentro de una o dos horas no sabemos qué pasará. Lo importante es el
instante, esos lindos momentos que disfrutamos junto a ellos”.
Finalmente, la esposa murió en 2021, luego de luchar contra el cáncer,
pero contaba con el apoyo de su familia.
Tomado del
Libro titulado:
Hoy, por si no hay mañana
Autor:
Elias Acevedo Félix
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