Nunca le dijo (parte I)


 

Era el verano de 1983 cuando decidieron casarse, estaban tan enamorados y su corazón reflejaba felicidad. Recibieron tantas cartas conmovedoras y entre ellas se destacaba una que decía que solo le pedía a Dios les diera compresión y que nunca en su relación hubiera falta de amor y respeto.

Todos estaban contentos mientras bailaban el novio y la novia “ya no novios más”, eran esposos con el firme objetivo de querer formar un hogar.

Los padres de ambos les abrazaban y besaban con mucho aprecio, mientras ellos sonreían y simplemente decían “muchas gracias”. Bailaron una canción que a ella le gustaba mucho, mientras él le decía al oído: “No quiero que este momento acabe”; ella solo sonreía.

Había llegado el año 2000 y su relación era sólida, habían procreado dos niños y una niña. Eran muy felices, sus sueños se habían cumplido y cada instante de sus vidas pensaban en las palabras que les habían dicho en aquel verano del año 1983.

La relación para todos marchaba bien, pero ella no estaba del todo conforme, en su corazón había nostalgia y cada mañana lloraba en su habitación. Un día, el esposo salió a trabajar y cuando regresó la encontró llorando. Él se lanzó sobre ella preguntándole qué tenía, mientras ella no paraba de llorar, aunque hacía el intento, su corazón no se detenía. Él le preguntaba: “¿Qué tienes?”; mientras que a él también le salían las lágrimas. Ella quedó en silencio y solo de sus ojos, sin cesar, salían lágrimas. Ella le dijo que todo estaba bien, que no había problema, aunque en el corazón de él estaba la sensación de que las cosas no andaban bien.

Había pasado aproximadamente un mes cuando ella habló con sus hijos y les dijo: “Nunca esperen para decirle a alguien lo especial que son para ustedes, expresen lo que sienten hoy, la vida es muy corta y no sabemos lo que puede suceder mañana”. Ellos lloraron al escucharla hablar así y le dijeron: “Mami, usted es muy especial para nosotros y aunque muchas veces no se lo decimos, entendemos que usted lo sabe”. La madre les dijo: “Yo lo sé, pero no siempre uno tiene que estar imaginando las cosas; es importante expresar lo que sientes y que las personas entiendan lo mucho que significan para ti”.

 


Tomado del Libro titulado:

Hoy, por si no hay mañana

Autor:

Elias Acevedo Félix

 

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